La desaparición de los trabajadores de la mina de plata y oro propiedad de la empresa Vizsla Silver en circunstancias y por motivos todavía sin esclarecer no solo ha aumentado el miedo de la población, también genera cuestionamientos sobre las mejoras en seguridad proclamadas por la presidenta Claudia Sheinbaum. Tras asumir la gobernante reforzó su …
Secuestro de mineros cuestiona logros en seguridad proclamados por México

La desaparición de los trabajadores de la mina de plata y oro propiedad de la empresa Vizsla Silver en circunstancias y por motivos todavía sin esclarecer no solo ha aumentado el miedo de la población, también genera cuestionamientos sobre las mejoras en seguridad proclamadas por la presidenta Claudia Sheinbaum.
Tras asumir la gobernante reforzó su estrategia contra los cárteles con más despliegue militar, detenciones y decomisos de droga justo en Sinaloa, el estado desde donde se vende gran parte del fentanilo que inunda Estados Unidos. En enero, Sheinbaum presentó una marcada disminución en las tasas de homicidios el año pasado como prueba de que su estrategia de seguridad estaba funcionando.
Más tropas y, sin embargo, más miedo
El suceso provocó el despliegue de más tropas en la región, búsquedas por tierra y aire, y la visita del titular federal de Seguridad, Omar García Harfuch, para coordinar los operativos. El resultado fueron algunas detenciones y el hallazgo de cinco de los trabajadores de la mina entre los cadáveres encontrados en una fosa clandestina.
Sin embargo, el incremento de las fuerzas de seguridad no se traduce en tranquilidad para los habitantes de esta sierra.
“Toda esa escandalera ha desperdigado a los señores que andan malos del crimen organizado… que pudieron llegar a nuestro pueblo otra vez”, dijo Roque Vargas, activista por los derechos de las personas desplazadas de la sierra de Concordia. También temen ser confundidos y atacados por las fuerzas de seguridad cuando salen del pueblo porque eso ya pasó en otros puntos del estado: hay militares investigados por la muerte de dos niñas en mayo y de un universitario a principios de año .
“Estamos prácticamente abandonados”, se lamentó.
Cártel dividido
Seguidores de “El Mayo” comenzaron a luchar contra los de “los Chapitos” en una sangrienta batalla por el control del tráfico de fentanilo y otras drogas sintéticas que primero dejaron entre el fuego cruzado a los habitantes de Culiacán , capital de Sinaloa, y luego a todo el estado, mientras la administración de Donald Trump ponía a ambas facciones en la mira declarando al cártel “organización terrorista” e incrementaba las presiones sobre Sheinbaum para combatirlo.
En abril pasado, la minera Vizsla, propietaria de la mina con sede en Vancouver, Canadá, anunció la paralización de actividades en la sierra de Concordia por motivos de seguridad. El paro duró un mes.
Minas y crimen
Saucedo, que ha investigado casos en Guanajuato, Sinaloa y Sonora, asegura que otras veces son las propias compañías las que se han aprovechado de grupos armados para contener movimientos sociales en su contra.
Ante esta diversidad de situaciones que se mueven en límites muy difusos, las grandes empresas generalmente han optado por el hermetismo.
Búsqueda de desaparecidos
En la comunidad de El Verde, en las faldas que se alzan entre el océano y la montaña, Marisela Carrizales se encontraba junto a pancartas con fotografías de personas desaparecidas. El camino que conducía a un lugar donde se descubrieron fosas clandestinas estaba bloqueado por una patrulla. El pueblo circundante permaneció en silencio.
“Tenemos información de que hay muchas más fosas aquí… tenemos que venir a buscarlas”, señaló.
Fue aquí, en la primera semana de febrero, donde las autoridades encontraron una fosa clandestina y luego más en los días siguientes. La Procuraduría General de la República informó que se encontraron 10 cuerpos en un solo lugar, cinco de los cuales han sido identificados como los mineros desaparecidos. Pero la fiscalía del estado de Sinaloa también informó que se encontraron restos adicionales en otras cuatro fosas de la comunidad.
En torno al puerto de Mazatlán se han multiplicado casos sonados.
Si bien el gobierno ha reforzado la seguridad en Mazatlán antes de las celebraciones de carnaval, en las montañas, maestros, médicos e incluso autobuses no llegan a muchas comunidades por miedo, dijo Vargas, el activista.
Labrador, el anciano de Chirimoyos, dijo que los días que tiene suerte aprovecha la moto de un amigo para ir a su trabajo en una caseta de cobro de la autopista cercana. Si no, le toca caminar 9 kilómetros por los cerros. La persona que se encargaba del transporte público de la zona desapareció en diciembre.






